Francisco Ibáñez: 80 años dibujando humor

En estos días ha cumplido años uno de nuestros grandes maestros del tebeo: Francisco Ibáñez. Ni más ni menos que 80 primaveras, de las que prácticamente 60 se las ha pasado dibujando y caracterizando a algunos de los protagonistas de las series humorísticas más emblemáticas de nuestra literatura moderna: el Botones Sacarino, 13 Rue del Percebe, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio… y, sobre todo, a los incombustibles Mortadelo y Filemón, que después de casi 60 años siguen generando risas entre jóvenes y mayores gracias a sus incursiones en temas de actualidad, como los embrollos electorales o los papeles de Bárcenas.

 

Portada Mortadelo y Filemón

Elecciones 2015 tratadas desde la locura de estos dos locos personajes.

MortadeloyFilemon02

A estos dos agentes no se les escapa ningún escándalo y hasta los papeles de Bárcenas han intentado investigar.

El maestro Ibáñez nació en Barcelona en el seno de una familia con los recursos justos. A  pesar de ello, durante su infancia pudo ‘escapar’ de la posguerra a través del dibujo y del cine cómico estadounidense, unas aficiones que marcarían toda su carrera. De hecho, con once años logró publicar un dibujo en la revista Chicos, uno de los primeros tebeos de la historia de España. Si Midibu 4U hubiese existido entonces…

Otro clásico de Ibáñez. El botones Sacarino.

Historias muy muy locas de un botones algo despistado.

En los años 50, mientras estudiaba Contabilidad, Banca y Peritaje Mercantil (inducido, probablemente por su padre, que también era contable) empezó a trabajar como botones, otra profesión que, está claro, también marcó su obra. Afortunadamente también compaginó esta labor colaborando con las revistas Nicolás, Chicolino, La hora del recreo, Alex, Liliput, El Barbas y con las dos cabeceras humorísticas de la Editorial Marco: Hipo, Monito y Fifí y La Risa. En ellas creó las historias de Kokolo, Melenas, Don Usura y Haciendo el indio.

 

En la editorial Marco recreó  las historias de Don Usura.

En la editorial Marco recreó las historias de Don Usura.

En 1957, Ibáñez empezó a dedicarse de forma exclusiva al dibujo de historietas y acabó recalando en la editorial Bruguera que, un año más tarde, publicó las primeras incursiones de Mortadelo y Filemón en su revista Pulgarcito. Allí también se fraguaron otros de sus personajes más conocidos, aunque nunca llegaron tan alto como los agentes de la TIA.

Una de las portadas del mítico Pulgarcito.

Una de las portadas del mítico Pulgarcito.

No obstante, nuestra hilarante pareja no entraría a formar parte de la desastrosa agencia de espías en la que todavía siguen trabajando hasta el año 1969. Fue una época muy prolífica para el autor. Demasiado, según cuenta la historia. Y es que la extraña pareja tuvo tanto éxito a nivel nacional e internacional que Ibáñez se vio obligado a trabajar a destajo, entregando una media de 40 páginas semanales de creación humorística. Un horror que le empujó a marcharse de Bruguera sin los derechos de sus personajes en 1985.

Mientras él creaba nuevas historias en la editorial Grijalbo, Bruguera empezó a publicar números de Mortadelo y Filemón desarrollados por otros autores. Hasta que en 1987 la nueva Ley de Propiedad Intelectual le devolvió al dibujante sus derechos y a sus dos hijos predilectos. Entró a formar parte de Ediciones B y desde entonces realiza seis álbumes anuales de Mortadelo y Filemón, siempre al hilo de la actualidad. Eso sin contar las películas, series de televisión, videojuegos y demás elementos que han engrandecido su historia.

Quizás sea por mi profesión, o porque me ha tocado vivir una infancia en la que leer tebeos (tanto de Ibáñez como de Marvel) era un aspecto importante en las relaciones sociales, pero siempre me ha parecido un gustazo tener entre las manos una de las obras del barcelonés, especialmente las publicadas de los años 80 en adelante, no sólo por lo divertido de sus historias, sino por la gran cantidad de detalles que uno se encuentra a su paso: esos ratones haciendo perrerías por los rincones de las viñetas; esas cabezas saliendo de la pared con un grifo por nariz; esas lámparas clavadas al techo con una chincheta… todo surrealismo al servicio del humor.

Por eso, desde Midibu 4U queremos rendir homenaje a este genio del dibujo, al que deseamos que nos regale muchos años más de historietas, que inspire a nuestros pequeños artistas para que se conviertan en los nuevos Magos del Humor y que nos mande alguna de sus obras para inmortalizarla en un plato, una taza, unas chanclas…

¡FELICIDADES MAESTRO!


Tags:  cómic creatividad ilustración tbo

Bookmark and Share




Previous Post
Creatividad a la altura de los zapatos (o cómo tunearse las deportivas)
Next Post
Madre no hay más que una... y la mía se puso a dibujar




You might also like




0 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



More Story
Creatividad a la altura de los zapatos (o cómo tunearse las deportivas)
Hace unos días pillé a la mayor personalizando sus deportivas, rotulador en mano. “Es que yo quiero tener unas como las de mi hermano”,...